Regulación

La necesidad social de la profesión de agente inmobiliario ha sido cuestionada en varias ocasiones, hasta el punto de que en 2000 el gobierno español la liberalizó completamente, dejando al ciudadano exento de cualquier garantía en la prestación del servicio de mediación inmobiliaria. Al no requerir ningún tipo de formación ni pertenencia a ningún tipo de colectivo, se permite una absoluta libertad para ejercer la actividad. 
 
Ciertamente, este nuevo panorama sirvió para poner de manifiesto la exigencia social a recibir un servicio solvente y eficiente. La función no se puede suprimir, los ciudadanos la necesitan y lo utilizan, de tal forma que los poderes públicos deben garantizar a los usuarios un adecuado servicio y esto sólo es posible con la exigencia de una formación y un control. 
 
Por este motivo, en Cataluña al menos se ha regulado el ejercicio de la actividad con la creación del Registro de Agentes Inmobiliarios de Cataluña, de carácter obligatorio, al amparo de la Ley 18/2007, de 28 de diciembre, del derecho a la vivienda y del Decreto 12/2010, que lo desarrolla.
 
El Registro de Agentes Inmobiliarios de Cataluña es un instrumento que permite acreditar las condiciones de calidad de los agentes inmobiliarios que ejercen la actividad con establecimiento abierto al público en Cataluña. La inscripción otorga la condición de agente inmobiliario homologado y permite acreditar que se reúnen los requisitos y las condiciones adecuadas para ejercer esta actividad. 
 
Todos los agentes inmobiliarios asociados están inscritos en el Registro de Agentes Inmobiliarios de Cataluña.